El 2025 fue un año intenso, desafiante y profundamente significativo para Casa Inclusiva.
Un año en el que, junto a nuestros jóvenes, familias y equipo, seguimos demostrando que la inclusión real de personas con discapacidad intelectual y jóvenes neurodivergentes se construye día a día, con trabajo, oportunidades y comunidad.
En Casa Inclusiva creemos que cuando alguien cree en ti, se abre un camino.
Y durante este año ese camino estuvo lleno de aprendizajes, avances, vínculos y pequeños grandes logros que hacen una gran diferencia en la vida de cada joven.
Un espacio para crecer y desarrollar autonomía
Gran parte de ese camino se vive en nuestros talleres, donde trabajamos para que los jóvenes puedan desarrollar habilidades que les permitan avanzar hacia una vida más independiente.
En el Taller de Habilidades para la Vida Independiente, los jóvenes fortalecen herramientas fundamentales para desenvolverse en el día a día: habilidades sociales, movilidad en la ciudad, manejo de dinero, seguridad personal, convivencia y estimulación cognitiva.
Cada actividad busca fomentar la autonomía y la confianza en sus propias capacidades.
Este proceso se complementa con el Taller de Procesos Laborales y Emprendimiento Inclusivo, donde los jóvenes participan en experiencias de trabajo concretas que les permiten desarrollar habilidades laborales y sentido de responsabilidad.
Durante el año trabajaron en distintos proyectos productivos, como envasado de productos, elaboración de alimentos, sublimación e impresión de tazones y productos textiles, entre otras actividades que fortalecen el trabajo en equipo, la organización y el desarrollo de habilidades para el mundo laboral.
La inclusión también se construye en comunidad
A lo largo del año también generamos espacios de encuentro fuera de los talleres, donde los jóvenes pudieron relacionarse, compartir experiencias y sentirse parte activa de la comunidad
Entre estas actividades destacaron salidas recreativas y formativas, como la visita al Cerro San Cristóbal y al Parque Huinganal, instancias que promueven la autonomía, la convivencia y la participación en la vida social.
También participamos en distintas ferias y espacios de encuentro, donde los jóvenes pudieron presentar y vender productos desarrollados en los talleres, fortaleciendo su confianza y habilidades de emprendimiento. En estos espacios contamos con el apoyo de aliados como Starbucks, quienes nos acompañaron con colaciones durante los turnos de feria.
Además, compartimos momentos significativos junto a nuestra comunidad, como la fiesta de Fundación Casa Inclusiva (FCI), un espacio de celebración y encuentro que refuerza los vínculos entre jóvenes, familias y equipo.
Porque la inclusión no ocurre solo dentro de un espacio formativo, sino también en la participación social, la amistad y la construcción de comunidad.
Cada una de estas experiencias es un paso más para derribar barreras y demostrar que las personas con discapacidad intelectual tienen capacidades, talentos y mucho que aportar.
Un sueño que sigue creciendo
Todo este trabajo apunta hacia un objetivo mayor: seguir avanzando hacia una vida adulta con más oportunidades y mayor independencia para nuestros jóvenes.
Por eso, uno de los sueños que guía nuestro proyecto es poder desarrollar una vivienda tutelada, un espacio donde los jóvenes puedan vivir con mayor autonomía, acompañados y apoyados en su proceso de vida independiente.
Creemos que la posibilidad de vivir de forma autónoma también debe ser una realidad para las personas con discapacidad.
Gracias por creer
Nada de lo que ocurrió el 2025 habría sido posible sin el apoyo y la confianza de cada familia, profesional, aliado y persona que cree en este proyecto.
Cada paso que damos es el resultado de un trabajo colectivo que demuestra que cuando una comunidad cree en las capacidades de las personas, se abren nuevas posibilidades.
Porque cuando creemos, creamos.
💛 Creer es Crear

